PROPOSITOS (ALCANZABLES) Para este 2018

Martin F. Mendoza

La razón principal por la que los propósitos de año nuevo no funcionan es que estos son por lo general platónicos, o bien desmedidos, poco realistas. En realidad se convierten en empresas inalcanzables no por imposibles precisamente, sino en muchas ocasiones porque el costo de cristalizarlos no es uno que estemos dispuestos a asumir. A veces estos tienen que ver con nuestra persona y se plantean para alcanzar beneficios de salud, económicos, mentales, o espirituales. En otras ocasiones son del tipo “cambiar al mundo” que resultan aun más absurdos, pues la verdad es que si no se está dispuesto a hacer por uno mismo, mucho menos lo estamos para dar a los demás.

Sea como sea, ojala que con el pretexto de año nuevo nos decidiéramos a hacer pequeñas cosas por los demás, sean ellos conocidos personales o no, y a través de un ligero cambio de actitud y un aun más pequeño sacrificio, facilitáramos un poco la vida a los que nos rodean. El mundo, después de todo, cambia pulgada por pulgada, momento por momento, acto por acto. El mundo no va a cambiar en un instante por el hecho de que amanezcamos inspirados el Primero de Enero o cualquier otro de los 364 días restantes del calendario. Además, la realidad es que por lo general somos capaces de influir únicamente en nuestra esfera inmediata y nadie espera que la mayoría de nosotros salvemos al planeta por mas epifanías que creamos estar viviendo.

Por ello me permito aquí poner a su consideración algunas muy sencillas sugerencias que de llevarlas a cabo con regularidad durante los siguientes doce meses del 2018, creo pudiéramos presumir de haber contribuido a un mejor ambiente a nuestro alrededor. De nuevo, recuerde que nadie espera acciones heroicas de nadie en realidad, más bien todos quisiéramos que la gente fuera solo eso, “más gente”, y nada más.

Sin que el orden tenga significancia alguna:

1.- Ponga atención a lo que hace, haga un esfuerzo por concentrarse, sobre todo cuando el momento se trate de trabajo o de cualquier otra responsabilidad ineludible. “Chachalaquear” es bueno, pero es mejor entregar el resultado que se espera de nosotros. Fíjese en lo que hace y dice, así como en lo que no. Asuma responsabilidad por sus errores, no culpe a los demás por ellos, y muy importante, reconózcalos verbalmente y de ser posible, discúlpese por ellos. Por cierto, reconocer errores y pedir disculpas, no atenta contra nuestra salud, como muchos piensan.

2.-Otra cosa que no causa dolor son las expresiones “Por favor” y “Gracias”. En la escuela primaria de mi hijo les llamaban “palabras de poder” y no creo que ello necesite más explicaciones. El que no sabe dar las gracias no es un grosero, es más bien un bruto, y ¡Abundan!

3.-Suelte ese maldito teléfono celular por un instante. Usted puede usarlo 23 horas al día si gusta, pero en esos momentos en que su atención es requerida, deje de hablar, de textear, de “feisbuquear”. etc. Atienda a la persona que tenga enfrente o déjele bien claro que no está dispuesto (a) a hacerlo, y aun para ello necesitara desconectarse del teléfono por un segundo. Si usted es de los que conduce atendiendo el celular, olvídelo, ya no tiene lucha alguna.

4.-Recordemos que una razón vale por todos los insultos, pataleos, bocas torcidas y desplantes que a usted se le ocurran. La verdad es la verdad y ninguna conducta manipuladora, amenazante, o grosera pueden contra ella. Dos más dos son cuatro, y cuatro más serán ocho, todos los días del año y para siempre. Usted puede rehuir la conversación, amagar a quien tenga enfrente, o salir corriendo dando un portazo, pero dos más dos son cuatro y mientras usted no lo reconozca, se está llevando entre las patas a los demás y a usted mismo – y si, dije entre las patas-.

5.-Haga aquello a lo que se comprometió, y esto incluye citas, llamadas telefónicas, envió de e-mails etc. Si no lo hará, antes avise, y al menos invente una buena excusa. Si alguien depende en alguna medida de nosotros, se vale quedar mal, pero de la manera menos dañina posible. No abandone ningún tipo de dialogo o intercambio sin avisar.

6.- Los favores que cuentan y se agradecen mas son los que se necesitan, sobre todo los que se nos solicitan. Usted no es muy “buenito (a)” por hacer por los demás lo que a usted le pega la gana. Recuerde que tampoco usted sabe lo que los demás necesitan. Cada quien sabe lo que necesita, y si usted no puede contribuir con ello, no hay problema, pero no presuma de bondadoso por “aventar” con lo que a usted se le ocurra.

7.-Jamas salude a alguien con un “estas mas subido de peso”, y por cierto, tampoco con “que delgado estas”. Eso es increíblemente superficial y en un momento dado hasta ofensivo. A nadie nos gusta que nos digan “gordo” aunque si lo estemos, y “más delgado” significa que antes estábamos gordos. La preocupación real por la salud de los demás se aborda de otra forma, y si usted no tiene las herramientas para hacerlo, simplemente no lo haga y salude o platique de otras cosas.

8.-No se exceda hablando de sus problemas de salud. Hágalo, pero con moderación. Si se pasa de la raya no se queje de que después le saquen la vuelta.

9.-Aprenda a usar el cajero automático, los servicios del mostrador en el banco, a pagar con su tarjeta en las terminales de las tiendas, a cargar gasolina, a pedir su comida en los fast foods, etc. Hay gente que si esta ocupada y no puede pasar media mañana o media tarde esperando a que usted aprenda a hacer algo que se supone ya debe de saber. Mucho menos a que se decida que hamburguesa o taco se le antoja. Tenga un poquito de consideración. Su chachalaqueada tampoco es de interés para nadie.

10.-Aprenda a hablar de algo que no implique recalcar todo el dinero que usted tiene, o que imagina tener. Leer algo, ayuda bastante.

11,- Si usted es de los que tiene opiniones “tajantes” infórmese primero. Ello en independencia de que el tema sea la comida de la tía Licha o la renegociación del TLC. No hay nada más patético que ser “una autoridad” en un tema que en realidad se desconoce.

12.- Si tiene que empezar su día temprano, levántese temprano. Tanto como sea necesario. Así evitara andar atropellando –literalmente- a los demás.

13-Toque la puerta antes de entrar a cualquier tipo de espacio privado. Recuerde que nunca se sabe lo que se encontrara detrás de esta. ¿Necesito decir más?

14.- Salvo verdaderas emergencias, no altere por sorpresa el día a los demás. No hay nada más abrumador que un “cambio de planes” por cortesía de un buen amigo que se acordó de nuestra existencia de repente, sobre todo cuando por pura coincidencia se encontraba en el área y sobrado de tiempo. Para eso está el teléfono, los mensajes de texto y tantos otros recursos instantáneos de la actualidad. Luego sucede que la recepción no es la que usted esperaba y consideraba merecer, mas no por que el visitado así lo quiera, sino porque no se puede más.

15.-No compre cosas a sabiendas de que las ira a devolver después de usarlas habiendo salido de un apuro. No sea tramposo (a).

Por lo pronto ahí la dejo por razones de espacio. ¿A poco no son cosas bien “sencillitas”? Yo le garantizo que la gente a su alrededor (que es la que cuenta) le agradecerá que al menos trate de seguir, o en su caso siga atendiendo algunas de estas recomendaciones, creando así un espacio más saludable en torno a usted. Si no es así, no se preocupe, porque de lo que si puede estar seguro es de que nada de esto le hará daño alguno.

Le deseo a usted, su familia, y amistades, lo mejor durante este año 2018 que justo inicia.